lunes, 18 de agosto de 2008

Descubren el mayor sitio arqueológico de la edad de piedra en el Sahara



WASHINGTON (AFP) — Arqueólogos estadounidenses descubrieron por casualidad el mayor cementerio conocido de la edad de piedra en el Sahara, que aporta datos sin precedentes sobre la vida en este desierto durante su periodo húmedo.
Bautizado Gobero, este sitio arqueológico de gran riqueza que se remonta a 10.000 años se sitúa en el desierto del Teneré, en la parte central del Sahara en Níger, contiene esqueletos humanos y de animales, entre los cuales grandes peces de lago y cocodrilos de muy gran tamaño.
Ubicado cerca de las márgenes de un antiguo lago, el sitio estaba inmaculado y sin dudas nunca había sido explorado, explicó Paul Sereno, paleontólogo de la Universidad de Chicago (Illinois, norte), que realizó el descubrimiento junto a un equipo de investigadores cuando trabajaban en ese sitio rico en fósiles de dinosaurios.
"Por todos los lugares donde mirábamos había osamentas pertenecientes a animales que no viven en el desierto y entonces me di cuenta que nos habíamos remontado en el tiempo a la época del Sahara verde y húmedo", comentó en un comunicado.
Los científicos pudieron ver decenas de osamentas humanas fosilizadas que se asomaron a la superficie gracias al viento caliente del Sahara, como una mandíbula con casi todos sus dientes y el esqueleto de una pequeña mano que salía de la arena con los huesos de los dedos intactos.
Además de osamentas humanas y de animales, los arqueólogos encontraron puntas de arpones, instrumentos de piedra, fragmentos de alfarería y pequeños objetos decorativos.
En total, unas 200 sepulturas fueron descubiertas en dos sesiones de exploración financiadas en parte por la Fundación estadounidense de National Geographic. El hallazgo es objeto de un artículo en el ejemplar de septiembre de la revista National Geographic.
Los análisis por radiocarbono efectuados en dientes y osamentas, por parte del bio-arqueólogo Chris Stojanowski, de la Universidad de Arizona (suroeste), permitieron obtener casi 80 dataciones que revelan que estas tumbas contenían a miembros de dos poblaciones biológicamente diferentes separadas por más de un milenio.
La más antigua, los Kiffian, que podían medir hasta 1,80 metros, eran cazadores que colonizaron esta región del Sahara durante su periodo más húmedo hace 10.000 a 8.000 años. Se encontraron indicios de su actividad, como largas varas con arpones.
La otra población, los Tenereen, ocupó el sitio hace 7.000 a 4.500 años, lo que corresponde a la última parte del periodo húmedo del Sahara. De talla menor, parecían tener actividades más diversas como la pesca, la caza y la cría de animales.
En sus tumbas se descubrieron varias joyas. Los cuerpos hallados estaban dispuestos según ritos particulares, como el esqueleto de una pequeña mujer descansando sobre su costado y de frente a los esqueletos de dos niños pequeños que mantenía abrazados.
Antes de descubrir este tesoro arqueológico, Paul Sereno había reconstituido en esta misma región el esqueleto del 'Sarcosuchus imperator' (cocodrilo emperador), uno de los cocodrilos más grandes del mundo, actualmente extinto, que reinaba en los ríos africanos del Cretáceo Medio, hace 110 millones de años. Más recientemente había descubierto el 'Nigersaurus', dinosaurio herbívoro dotado de una mandíbula con 500 dientes y que vivió en el mismo periodo.
El Sahara, el desierto más grande del planeta con una edad estimada de siete millones de años, fue húmedo durante varios miles de años hace 12.000 años probablemente tras un ligero cambio en la órbita terrestre, combinado a otros factores que provocaron un desplazamiento de los monzones hacia el norte.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Losa antigua desata debate sobre mesías

Tablilla anterior al nacimiento de Jesús hablaría sobre redentor y su resurrección al tercer día
JERUSALÉN.— Una tablilla de 90 cm con 87 líneas en hebreo que según académicos data de algunas décadas antes del nacimiento de Jesús, está provocando una silenciosa conmoción en círculos arqueológicos y bíblicos, especialmente porque podría hablar de un mesías que resucita tres días después de muerto.
Si realmente contiene esta descripción mesiánica, contribuiría a la reevaluación actualmente en curso de las visiones tanto popular como académica de Jesús, porque sugiere que la historia de su muerte y resurrección no fue algo único sino parte de una tradición judía reconocida en la época.
La tablilla, hallada probablemente cerca del mar Muerto en Jordania según académicos que la han estudiado, es un raro ejemplo de una losa con escritura en tinta de esa era; en esencia, un pergamino del mar Muerto en piedra. Está escrito, no grabado, en dos columnas bien definidas, similares a las de la Tora. Sin embargo, la piedra está rota y parte del texto desteñido, lo que significa que gran parte de lo que dice está abierto a debate. Aún así, su autenticidad no ha sido cuestionada, por lo que su papel en ayudar a entender las raíces de la cristiandad en la devastadora crisis política que enfrentaron los judíos de ese tiempo al parecer irá aumentando.
Daniel Boyarin, profesor de cultura talmúdica en la Universidad de California en Berkeley, señaló que la piedra es parte de un creciente conjunto de evidencias que sugiere que podría comprenderse mejor a Jesús a través de una atenta lectura de la historia judía de sus días. “Algunos cristianos la considerarán un ultraje, un desafío a la singularidad de su teología, mientras que otros serán reconfortados por la idea de ser una parte tradicional del judaísmo”, agregó.
Extrañamente, la losa no es realmente un nuevo hallazgo. Fue encontrada hace unos 10 años y adquirida a un vendedor de antigüedades jordano por un coleccionista suizo-israelí que la conservó en su casa en Zurich. Un académico de Israel la examinó cuidadosamente hace algunos años y escribió un ensayo al respecto el año pasado; entonces empezó a crecer el interés. Ahora existen numerosos artículos académicos sobre la losa, y en los próximos meses se divulgarán varios más.
“No me di cuenta de lo importante que era hasta que se la mostré hace unos años a Ada Yardeni, especialista en escritura hebrea”, indicó David Jeselsohn, el dueño.